El sector logístico vive una paradoja: crecen la demanda y los volúmenes de operación, pero faltan perfiles cualificados capaces de cubrir procesos críticos. Ante esta realidad, la industria ha iniciado una transición imparable hacia la automatización total de sus operaciones.
Las inversiones en tecnologías como inteligencia artificial, análisis predictivo y automatización crecerán un 40 % este año, con un foco claro: mantener la competitividad en un escenario con poca disponibilidad de talento humano. Algunos referentes del sector, como FM Logistic, ya operan almacenes 100 % robotizados, capaces de funcionar sin interrupciones.
La combinación de estas herramientas permite reducir costes, ganar velocidad y mejorar la calidad del servicio, pero también abre la puerta a nuevos modelos logísticos más sostenibles, flexibles y adaptados al comercio electrónico.
En este contexto, las startups que desarrollan soluciones para automatizar procesos, mejorar la trazabilidad o integrar sistemas logísticos están en una posición privilegiada. La clave ya no es solo técnica, sino estratégica: integrarse en cadenas logísticas complejas, cumplir con normativas específicas y demostrar escalabilidad en múltiples entornos.